27 sept 2019

MEJORES DESTINOS EUROPEOS PARA 2020



E  U  R  O  P  A



Salir de los destinos habituales, como pueden ser Londres, París, Roma o Berlín para descubrir otras ciudades, con menos caché, pero no por ello de menor belleza. Estos son algunos de los rincones europeos que están llamados a triunfar entre los turistas en 2020:

Y aquí os dejamos el enlace de una página web dónde podrás practicar juegos de ciudades y capitales de europa, ¿cuánto sabes de europa?. Pincha el enlace y averígualo.


Budapest, la perla del Danubio

¿Qué ver en un fin de semana en Budapest?



Tomar una fotografía del Parlamento, encuadrando el colosal edificio neogótico desde la otra orilla del Danubio, es probablemente uno de los gestos que más se repiten en Budapest. Quizás también una de las razones por la que cuatro millones de turistas se acercan cada año a esta ciudad. Y sin embargo, los escenarios singulares que encierra ‘La perla del Danubio’ son infinitos.
De la unión de Óbuda (la antigua Buda), Buda y Pest nace la capital húngara en 1873. Una ciudad que se desenvuelve a orillas del Danubio.
La primavera y el otoño son las mejores estaciones para visitar Budapest con buen tiempo.

Buda:

 Asentado sobre una colina descansa el Castillo de Buda, antiguo hogar de los Reyes de Hungría y actual sede de la Galería Nacional y del Museo de Historia de Budapest. Podremos subir andando o en funicular.

No muy lejos se alza la iglesia de Matías. No tiene pérdida: la reconocerás por los coloridos mosaicos de azulejo que adornan su tejado, aunque lo realmente insólito lo tendremos justo en frente. Hablamos, cómo no, del Bastión de los pescadores, un mirador de siete torres (una por cada una de las tribus magiares que fundaron Hungría) desde donde se obtienen las mejores vistas de Pest
En la Ciudadela –por cierto, el punto más alto de Budapest– nos recibirá la Estatua de la libertad con los brazos en alto y la opción de adentrarnos en la fortaleza, donde todavía existen cañones y un búnker construido por los Nazis en la Segunda Guerra Mundial.
Si hay un elemento que no falla nunca en las postales de Budapest, es el Puente de las CadenasConstruido en 1849, bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial.
Cruzaremos el río hasta la zona oriental de Pest con una clara prioridad: visitar el Parlamento,a poder ser, por fuera y por dentro. Con 691 estancias, es el tercer parlamento más grande del mundo. El punto fuerte: la corona y el cetro de Esteban I, primer rey de Hungría, custodiados bajo una cúpula de 96 metros de altura.
El Monumento de los zapatos es una obra de arte instalada en 2005 junto a la orilla del Danubio formada por 60 pares de zapatos de hierro en homenaje a los judíos que fueron atados, fusilados y arrojados al río (en ocasiones, vivos) por el Partido de la Cruz Flechada en 1944 y 1945. 
Puedes visitar el Museo del Holocausto y aunque la visita a este museo culmina en una sinagoga restaurada, la más espectacular se encuentra en el Barrio judío. La Gran Sinagoga de Budapest, la segunda más grande del mundo, se impone cargada de historia y simbolismo con un interior en el que brilla hasta el último detalle.
Todavía quedan imprescindibles por descubrir, empezando por la Basílica de San Esteban, el edificio religioso más grande de Hungría. 
Los escaparates de lujo de la Calle Andrássy, la Ópera, la Plaza Vorosmarty… Si tras tanto caminar flaquean las fuerzas podremos saborear alguna delicia local como el gulash en el Mercado Central o en Menza, para muchos el mejor restaurante de Budapest. 
No nos olvidamos de la Plaza de los Héroes, otro de los platos fuertes de Budapest. Flanqueada por el Museo de Bellas Artes y el Palacio de las Artes.
Nada más cruzar la plaza arranca el Parque de la ciudad, una extensión verde con el Castillo Vajdahunyad y, en el otro extremo, las aguas termales más famosas de la ciudad –con permiso de las columnas de Gellért– el descomunal balneario amarillo de Széchenyi.
Si hay algo que nunca escasea en Budapest es una potente oferta de vida nocturna. y el Café New York.

Lieja, historia entre sus calles

Esta ciudad fue feudo del Sacro Imperio Romano germánico en la antigüedad y también el primer principado episcopal en la historia de la Iglesia, de ahí el importante patrimonio religioso que hay en Lieja. El más destacado es quizá la Catedral de Saint-Paul, de estilo gótico, fundada en el s. X y tiene unas vidrieras del s. XVI muy llamativas.


De los numerosos edificios religiosos que ver en Lieja también tenemos la emblemática Catedral de Saint-Barthélemy y sus célebres pilas bautismales de principios del s. XII, consideradas una de las siete maravillas de Bélgica. Tal es el turismo religioso de la ciudad, que te recomendamos elaborar una ruta escogiendo aquellos que más te interesen.

Otros edificios históricos relevantes que visitar en Lieja son el Palacio de los Príncipes-obisposel Palacio Curtius que aloja el Museo Grand-Curtius o la Estación de Liège-Guillemins, obra de arte del arquitecto español Santiago Calatrava, entre otras muchas cosas que ver en Lieja.

Y para los que buscan otras cosas que hacer en Lieja además de ver monumentos está el Archéoforum, un espacio arqueológico ubicado en la plaza Saint-Lambert que muestra tesoros de distintas excavaciones efectuadas en este mismo lugar. 

Los lugares que ver en Lieja son casi innumerables, pero te recomendamos sacar un rato para disfrutar también de su gastronomía y algunos platos y postres típicos como el gofre de Lieja.

Bremen, el cuento alemán



Nos centramos en su centro histórico y, en concreto, en su plaza del Mercado.
En esta zona casi solo peatonal (solo circulan tranvías y bicicletas) encuentras los cuatro monumentos más significativos de esta ciudad alemana.
En primer lugar, el antiguo ayuntamiento de Bremen construido en 1410, y cuya espectacular fachada renacentista data del siglo XVII.
Frente a él, la estatua de Rolando, conocida como la estatua de la libertad,un símbolo de la ciudad que en 1404 fue construida en piedra, tras una primer estatua que hubo de madera.
Ambos monumentos en 2004 fueron declarados Patrimonio de la Humanidad, y de esta forma Bremen se incorporó a la prestigiosa lista de la Unesco.
A un lado del antiguo ayuntamiento se encuentra la catedral de Bremen.
Sus orígenes se remontan a la época de la fundación de la ciudad, aunque el edificio actual, de estilo gótico temprano, es del siglo XIII.
Y en el lado oeste del citado ayuntamiento tienes el que quizás es el símbolo más popular de la ciudad, el monumento de los músicos de Bremen.

Ahí encontrarás una pequeña (no te sorprendas por su tamaño) escultura de bronce de 1951 dedicada a los protagonistas del cuento de los Hermanos Grimm.

Bajo el ayuntamiento también puedes ver la histórica bodega Ratskeller con más de 600 años de tradición, cuyo principal exponente ahora es un restaurante.

También junto a la plaza podrás visitar la iglesia de Nuestra Señora, la iglesia parroquial más antigua de Bremen.
Desde la plaza del Mercado de Bremen parte hacia el río la calle Böttcherstrabe, o de los toneleros, un estrecho y muy turístico pasaje con restaurantes, tiendas, algún museo y un curioso carrillón.
Ya junto al río encuentras Schnoor,el barrio más antiguo de la ciudad de Bremen, unas manzanas con muy estrechas calles, casas originarias de los siglos XV y XVI, restaurantes y tiendas de artesaniay souvenirs.
Muy cerca, a orillas del río, es donde podrás vivir el ambiente de la ciudad, en un tramo conocido como Schlachte, donde se agrupan las terrazas de las cervecerías (biergarten) y de los restaurantesEn los fines de semana ahí se concentra «todo» el ambiente Bremen.
A destacar el gran barco de vela Alexander von Humboldt, el cual podrás visitar, y donde podrás dormir, comer o tomarte una cerveza.
Otra zona también con ambiente, aunque más bohemio y cultural, es la que encuentras en la calle que desde la plaza del Mercado se dirige hacia el sureste, tras ya pasar el museo Kunthalle.

Tromso, luces del norte


La aurora boreal o el sol de medianoche son, quizá, los motivos principales por los que viajar hasta aquí, pero que estas maravillas de la naturaleza no le resten protagonismo a la ciudad y a su entorno.
La ciudad de Tromso se encuentra en una pequeña isla de las varias que forman el municipio del mismo nombre. Está unida a otras islas cercanas y al continente a través de varios puentes.
Es un importante centro cultural de la Laponia Noruega , con mucha oferta de actividades tanto de naturaleza como de ocio urbano.
Uno de los motivos principales para ir a Tromso es ver la aurora boreal. Este lugar de Noruega es especialmente bueno para su avistamiento debido a la latitud. La cercanía del mar también influye de forma positiva, haciendo que haya más movimientos de aire (que pueden mover las nubes, por lo que una noche que comience nublada puede tornarse despejada tiempo después). La puedes ver por libre o con excursión guiada.

Playa de Telegrafbukta

En el extremo de la isla podemos encontrar esta pequeña playa con unas vistas espectaculares.
En verano se llena de lugareños y es una buena opción para bañarse en el océano Ártico. Durante el invierno se forma una imagen preciosa de la playa nevada con el fondo de las montañas de Kvaloya, otra isla cercana.
El Museo Universitario es una de las opciones culturales más interesantes que ver en Tromso. Se encuentra muy cerca del anterior, la playa de Telegrafbukta.
Con un edificio poco atractivo desde el exterior pero muy interesante en su contenido.

En este museo se dedican diferentes espacios: la parte dedicada a la cultura Sami, los pobladores originarios de Laponia; otra parte dedicada a la aurora boreal.

El Museo Polaria es el museo/acuario de la ciudad
Con un diseño bastante moderno y más vistoso que el el del museo de la Universidad de Tromso , en él vamos a encontrar una exposición interactiva de la fauna existente en estas latitudes y su acuario.

Catedral del Ártico

Esta catedral es, en realidad, una iglesia. Con una interesante construcción en forma triangular, realizada por el arquitecto Jan Inge Hovig en 1965, se construyó así para asemejar la forma de la aurora boreal en su baile celeste.
En su interior hay un órgano y se pueden presenciar conciertos en directo.
El Museo Polar es otra de las atracciones interesantes que hay que ver en Tromso en un día
Está dedicado a los exploradores como Roald Amundsen, el primer hombre en llegar al Polo Sur y el primero en sobrevolar el Polo Norte.

Catedral de Tromso

La catedral de Tromso tiene mas aspecto de iglesia. Es la única catedral de Noruega construida en madera y data del año 1861. Se encuentra en el centro de la ciudad, en una agradable plaza donde donde se puede disfrutar del tranquilo ambiente noruego (siempre y cuando el tiempo lo permita).
La biblioteca de Tromso destaca por su curiosa forma arquitectónica, cuatro pilares de cemento que acaban formando el techo con sus cuatro caras totalmente acristaladas. Situada en el centro de la ciudad, es una de las principales atracciones visuales de la misma.

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